27 de septiembre de 2005

N. del B. del B.: Fin del Interludio...

Lejos, muy lejos he estado de la mente ociosa... es prescisamente ese distanciamiento de la chaqueta mental lo que me ha alejado de estas ciberlíneas.

Para bien y para mal, mucho ha pasado en la intrascendencia de esta vida... algunos eventos que cierran capítulos, otros que apenas se abren a la vida, algunas alegorías de la existencia y otras bajezas del sendero...

Es lo duro y a la vez hermoso de este dharma: mi rostro se deforma ante la risa, la cual se humedece desde mi ojos, que se evaporan ante mi furia instantaneamente enmudecida por el sonido de una carcajada, más retorcida que divina, y cuyo estruendo me devuelve la sonrisa...

Así que, ¡¡¡alejad las nubes de preocupación mis millardos de fieles bloggeros (aja)... que he vuelto y he de reponer el tiempo perdido!!!

Venga Piotr, dirije desde el inframundo: Que prosiga la sinfonía patética de este mundo bizarro...

12 de septiembre de 2005

Party Like a Rockstar

Y entre los muros del lamento, la intrascendencia del sendero, las visiones de la noche y las tormentas de emociones, hacemos un interludio para volar a la zona metálica:

Mi buen brother Said no regala una reseña de lo que fue su aquelarre versión 2005 y que amenaza con convertirse en una tradición anual de orgías:

Los que fueron, revivan; los ausentes, chequen lo que se perdieron en Party Like a Rockstar

Mil gracias al buen Said por sus comentarios....

Antes de salir de este interludio, les comento que el Campo de Batalla ya inició oficialmente el proceso de plasmar su cosmovisión músical...

Además, DagorLad se estará colgando en la red de redes en muy poco tiempo...

Esten pendientes de la barra auxiliar de este espacio...

5 de septiembre de 2005

El Equilibrista (parte 3: los corceles del apocalipsis)

Vamos a ponernos un poco divinos, locos (¿¡nooo... cuándo!?) y fatalistas (¿¡Máaas!?).

Traten de ver el fin del mundo como nos los plantean las relegiones, err... las religiones dominantes... traten de imaginar que anda suelta una bestia y que desde el terciopelo escarlata en que se ha convertido el horizonte, cuatro jinetes cabalgan hacia el colapso humano...

Ahora, tan adentro, y a la vez tan lejos del protagonismo de esta visión dantesca, concéntrense, no en los jinetes, sino en sus corceles...

Comparen sus miradas: la locura, la frialdad, la perversidad y la sabiduria de los ojos de cada uno de sus jinetes, nada tienen que ver con sus caballos... los cuatro, con la mirada perdida...

Porque, más allá de la sacrosanticidad o sacrosacrilegiosidad (¡trágate esa, Real Academia!) de estas cuatro figuras, el común con la irreverencia de los seres vivos de esta tierra, es esa... los caballos... su mirada sigue siendo vacía.

Nada, ni siquiera la divinidad demoniaca o intrascendencia terrenal, salva a estos seres de su mirada hueca y cuadrada... incapaz de ver más allá del camino que el amo decide...

¿Por qué entonces, la fascinación de los seres humanos hacia este animal sobrepasa al amor por su figura plasmada en un lienzo? (Nota del Bastardo del Blog: el caballo es el animal con más apariciones en la pintura).

¿Por que también debemos emular su actitud y su visión?

Hoy no descubro, sólamente confirmo, que una gran parte de los seres humanos es igual a los caballos: incapaces de abrir su perspectiva ante la vida, inútiles ante la captación del punto de vista de los otros, imbéciles para ver más allá de lo que los amos le ordenan ver... dispuestos a arrojar su existencia hacia los brazos de la nada, sólo con recibir esa orden.

Porque la humanidad, al igual que los caballos, no es tan estúpida... es simplemente cerrada.

Inoperante al momento de abrir sus ojos y su mente a la idea de que tu jefe no siempre tiene la razón y tus subordinados no siempre son idiotas, que los otros no son unos bastardos por pensar distinto a tí, que no eres nadie para declararte mejor que los demás, porque siempre habrá alguien entre los que buscas aplastar que sea mejor que tú en otra cosa...

Porque el mundo no gira para buscar como afectarte... el sol no sale para acalorarte ni la lluvia cae para mojarte... eres parte de un todo y debes saber vivir con el todo (el ser sin balance desconoce la tolerancia).

Porque la humanidad, al igual que los caballos, no es tan mala... es simplemente ciega.

Tal vez los caballos del apocalipsis no vendrán a liquidarnos... simplemente es el camino que ven y es el que siguen... pero estos corceles no tienen otra opción más que su mirada recta, hueca y vana... nosotros sí tenemos otros caminos.

Porque la humanidad, al igual que los caballos, no nacío para ser esclava... sólo necesita correr libre para elegir su camino y abrir sus mente a la iluminación...


(Continuará...)

2 de septiembre de 2005

El Eterno Espectador de Tu Salto Hacia el Abismo

A veces la estima que tiene una persona por sí misma es muy poca...

Es por ello que no parece importarnos mucho cuando de nuestro vientre se escupen palabras como "la vida no vale nada", "estaría mejor muerto", "si no pasa esto o aquello me pego un tiro" y mucho peor cuando llevamos a cabo acciones de la misma índole... Tal vez por eso el pensar en la muerte de uno mísmo provoca una cierta sensación de placer, un placer un tanto enfermizo...

Sin embargo, nuestro egoísmo (sentimiento contenido dentro de todo ser sin balance), no nos permite reflexionar en la magnitud de la palabras que arrojamos o las acciones que desarrollamos, y el impacto que suelen tener en las personas que amamos.

De ahí que, una de las gracias divinas que los humanos nos negamos a dejar entrar en nuestro camino, es el aprendizaje de nuestros errores... pero principalmente, el aprendizaje de los errores de los que nos rodean.

No suelo pregonar mis frustraciones (excepto por estos medios, pero es que esto del blog es como ir al psicólogo... ¡¡¡y más barato!!!) y aun así, me provoca rabia y dolor cuando alguien a quien estimo profundamente se va más abajo de lo que yo suelo caer. Cuando alguien tan cercano a mí se agrede de manera tan espantosa y se traiciona más allá de lo que este equilibrista de la vida y las emociones puede concebir.

Agresiones semejantes a las que el día de hoy me entero que comete una persona que camina conmigo, no son para dejarse pasar...

¿Qué me queda por hacer? Estuve ahí la última vez. Estuve ahí en su paso por tiempos obscuros. Estuve ahí cuando salió del abismo... pero, por mucho que me duela, no me puedo permitir estar ahí cuando decida saltar nuevamente al precipicio.

Nada puedo hacer. Nada debo hacer. Nada quiero hacer...

Lo único a lo que me siento obligado, es a decirle a otr@s que rodeen esos abismos... que caer no es tu culpa ni es un acto repulsivo... a menos que decidas regresar al agujero por tu propia cuenta.

Pero la resaca que aquellas personas han dejado, nos obliga a los demás a desvanecer nuestros fantasmas.

Tal vez algún día yo caiga... tal vez ya lo he hecho o tal vez justo hoy me encuentro ahí... la diferencia es que ahora estoy consciente de ello.

(Jode tu vida todo lo que quieras, yo me encargaré de tratar de llevarla al máximo en tu honor. Y si un día sales, tal vez regrese... pero no seré un eterno espectador de tu caída...)