31 de enero de 2006

La Imperdonable Amnesia

Hoy recuerdo que te fuiste.
Hoy recuerdo cuando te fuiste.
Hoy recuerdo por qué te fuiste.
Hoy me lamento de sólo recordar eso…

Porque no soy capaz de mantener en mi mente el tiempo que te tuve. Porque entre la gran sobrepoblación de demonios y telarañas internas, no puedo encontrar cabida para esos días que estabas aquí.

El dolor que me causa tu ausencia no es ni remotamente equiparable al dolor que me causa mi amnesia.

¿Qué tan bajo se debe descender para olvidar lo momentos en que se estaba en la cima? ¿Qué tan lóbrego debe ser la perdición interna que se es incapaz de recordar la luz de tu presencia?

¿Cuánta soledad sepultó las ansias de seguir, que no puedo recordarte a mi lado? ¿Es acaso que estaba tan mal? ¿O es que el presente es aun peor?... Sólo frustración me trae tu recuerdo, porque la felicidad que debería invadirme el pensar en ti no existe. No soy capaz de ver el pasado.

Todo a mi alrededor me lo susurra, todos a mi alrededor me lo dice, todo dentro de mí me lo grita. Pero no soy capaz de estar seguro de aquello que me dabas y que el olvido me provoca retorcerme en mi paranoia, pues que probablemente nunca lo supe valorar.

Todo lo que significabas, en verdad lo sentía, pero casi estoy seguro que nunca te lo dije.

¿Cómo se puede olvidar tanto amor?… cómo se puede olvidar la seguridad. Como logré llegar a este momento en el que ya no se quién eres.

Y esos tiempos me pudieron salvar, pero ese hueco en mi memoria me ha hecho lo que soy. ¿Qué pudo haber sucedido entonces para que simplemente decidiera que tú junto a esos momentos salieran del pasado?

He dejado atrás lo único que no debí abandonar…

Sé lo que era para ti… se lo que eras para mí... pero simplemente no puedo recordarlo…

Vivo en la perversión que me genera la felicidad de tu persona y la tristeza de mi memoria. Jamás me dolió tanto algo que seguramente me hacía tan feliz…

A tantos años de distancia, me sigues haciendo falta…

21 de enero de 2006

El Equilibrista (Parte 6: La Fachada)

Sólo cuando sucede, me doy cuenta que es parte de tod@s...

"Toda la vida ante tus ojos: una imponente edificación que data de siglos. No, no se pueden obviar los más mínimos detalles que hacían de aquellas arquitecturas un osasis en la llana vista de este entorno y que demostraban el poderío de sus ocupantes.

Mas el tiempo es, tarde o temprano, equitativo; sólo superado por la muerte. Y una fachada se mantiene de pie ante los días que circulan... pero todo ha de desaparecer.

La fuerza de aquella vieja casona no soporta las inclemencias de su propio ambiente, ese ambiente que eligió para ser ubicada. La murralla imponente ante quellos que sólo aspiran a mirarla, cae estrepitosamente y su estructura se une al polvo de los vientos que constante y perpetuamente soplan sobre ella.

No quedan más muros que deslumbren la cotidianeidad de una geografía que lucha por alcanzar aquello que se erige para escupir la aparente pobreza del vulgo en el cual crece sin justicia.

No hay limitaciones para construir castillos amurallados, rodeados de ríos y ríos de sudor ajeno.

Pero el sol que nos quema a todos transformará esos ríos en lluvia salada, la cual inhundará la fortaleza... y sin importar cuántos años sobreviva la fachada, las habitaciones habrán de ser demolidas por la tierra que no deja de temblar sobre edificios que violan su santicidad.

La naturaleza aplasta los castillos construidos sobre la arena. La conciencia pulveriza las torres edificadas sobre los huesos de nuestros muertos...

Eones pasarán para que las góticas construcciones de tus templos sean uno con el piso que tus pies han abandonado: sueñas con agujas que alcancen a Dios, pero nuestro despertar te hundirá hacia el infierno.

Mi vida esta dispuesta a perderse a cambio de tomar la tuya... mi sangre está en tus muros... tus cimientos serán arrancados de la tierra... la fortaleza es sólo un cascarón...

Sólo queda La Fachada, mas las inclemencias de nuestro tiempo se encargarán de hacerla caer.


Toda la vida ente tus ojos: sólo tienes que abrirlos".


...Por una vida en rebelión vale la pena morir.


R V M E · 2 0 0 6