26 de septiembre de 2006

Aquí No Pasa Nada

Ooo Yeah!!

La verdad es que eso de andarme metiendo en la polaca nomás me estresa en vano. Todavía hasta hoy te tienes que echar uno que otro round con algún bastardín nomás para hacerles el favor de impedir que el(la) muy zoquet@ signa insultando su inteligencia de semejante forma, dándose semejante quemón social y mostrando de forma tan impúdica y desvergonzada su ignorancia histórica y coyuntural mientras se repíte a sí mism@: primero muerto (o agachado) antes que no respetar las jeraquías!! .

Pero en fin. Al ver como plácidamente todo mundo sataniza a los que dicen que la tierra es redonda, el Misantrópico de cáncer que recorre mi mundo bizarro me ha obligado a dejar a un lado la indignación, la refurtación, la rabia, etc., etc., para hacerme reflexionar y solamente verme invadido por la pena ajena.

Total, aquí no pasa nada... y estoy de acuerdo:

Un par de presidentitos en fuga: uno con ansias de correr a zurrancho y otro que quiere gobernar desde un helicóptero. Los hijos de Martha Carlota de Habsburgo salen absueltos. Uno que otro descabezado. Otra decenita de ejecutados.

Un empresario que le pone con niñitas resulta ser el papá de la clase política y de los gobers más corruptos que preciosos... nombran jefe de diputados a uno sus hijos.

Desde las sombras, el padre Mamaciel se congratula de su alumno el Cavernal cuidapedófilos, al agraviado lo amenazan de muerte, monseñor aVascal al rescate corriendo abogados del país.

Oaxaca valió queso Ídem: Un estado arde de coraje y pide que la cabeza su gober aparezca rodando en un antro, a éstos los satanizan los agachados, los satanizados le bailan la guelaguetza encima a uno de los pocos periodistas que no está sodomizado por el poder (al menos no tanto), los benevolentes pacifistas empresarios de la región piden a gritos de comunión un baño de sangre para tener Paz.

Más allá de las fronteras un Papa(natas) manda mensajes subliminales de nuevas guerras santas, condena mundial al que le dijo Satán, borracho y retrasado al pinche borracho retrasado hijo del diablo y su putamadre.

Los cielos se caen, las montañas se vienen abajo, el sol se escapa de nuestra mirada...

Y sin embargo, a pesar de semejante gallinero, los StatusQuofílicos tienen razón: no pasa nada...

Ooo yeah!!

Y ni siquiera han tomado formalmente el poder... esto es sólo el prólogo de los seis años de oscurantismo venidero.

22 de septiembre de 2006

Y para l@s que Siguen Preguntando...



"When you play everything with double bass, you lose the ability to express yourself on stage."

- Luca Turilli

"I was very concerned with technique for a long, long time. But, technique does not involve [playing] fast only. It is when the one note counts, you know?"

- Yngwie Malmsteen

"It was Roger Glover (Deep Purple and Rainbow bassist and producer) who helped me to recognize that speed was simply ego-fattening. If I found myself just running around, especially on Purple records, Roger would often say to me, 'Well that’s a great exercise. It’s very fast, but it doesn’t mean a lot.’ At first I would say, 'Well I think it does.’ But then I started to realize that it was true. It wasn’t an extension of what was going on in the song. I was just being self-indulgent. So then I would stop and think, 'What do I really want to hear?’ And I find that much more rewarding. It’s kind of easy to run around and play scales. It’s much more difficult to slow down and just hold a note"

- Ritchie Blackmore


Sólo una brisa sobre un mar de motivos... basta por favor.

No Andaba Muerto, Andaba en la Baranda

Lo sé, lo sé... sé que no han comido, no han dormido, no van a trabajar o a la escuela y no le ponen jorge al niño sólo de pensar qué es lo que ha sido de mí... sé que sus lunáticas y frenéticas sinapsis pensaron que me había atrapado un grupo de derechistas y me había quemado a fuego lento para dar buen ejemplo y mejor sazón... sé que su paranóica mente no se detenía pensando que había cambiado ambos teclados por un AK, me había puesto una máscara, me había unido a un grupo radical y que iba a empezar a bombardear edificios; pero no, todavía no...

Si bien ayer ya mero me arrastra el agua hacia las profundidades de los dominios de los hombres tuzo, con todo y mi potente e improvisado acorazado Chew-Baccar (bautizado así por cierto santo que ronda las ligas de mi blog) para no volver a ser visto jamás por ojo humano, la tierra me escupió de vuelta y todo sigue normal: mi ausencia no se debe a nada más que a prioridades personales.

Pero, ¿no les digo? nomas me ausento de este ricón del lacras un par de semanas y el país se para de cabeza (¡si es que no se la han cortado y apareció echando punchis-punchis en algun antro!) así que me tendré que poner a teclear como loco y ponerme al día, porque sé que no puede seguir el curso de sus vidas sin ser testigos del universo ejecutándose a través de mis marchitos ojos de cristal... o al menos de ver cómo se me escapan las cabras al monte.

Así que no más lágrimas mis millones de lectores: ¡he vuelto! y para su desgracia igual de retorcido y desquiciado mental... ¡o tal vez más!

9 de septiembre de 2006

El Equilibrista (parte 9: La Teoría del Fénix)

Mmm... encontrar las ganas de hacer esta entrada me ha costado más de lo que pensaba. No es fácil plasmar todo lo que traes adentro después de aquel martes negro (creo que al país se le dá ese día para manchar su histortia con actos deshonrosos y que, si uno lo mira desde lejos causaría hilaridad) en que el México cayó...

Justo en ese momento pensé en mandar al carajo la demagogia del reportaje que realizaba en mis horas laborales, abrir este espacio y simplemente escupir en sus paredes de fuego inhabilitadas y sus lienzos de formato de texto toda mi rabia: rabia contra aquellos que nos vieron la cara, aquellos que en el más absurdo de los escenarios determinaron que todo daba asco, pero que aun así México tendría que abrir la boca y tragárselo... rabia contra aquellos que respiraban tranquilos, como convictos de violación recién llegados a una cárcel, aliviados porque la salvaje humillación en su contra perpetrada durante todo el proceso de las regaderas había terminado... rabia contra los monosabios y minosilábicos que no son capaces de escribir su nombre sin faltas de ortografía y se sienten dignos de debatir sobre la coyuntura mexicana.. rabia al pensar en aquellos que sí lucharon para impedir la burla...

Pero principalmente, rabia contra mí mísmo, por no tener los recursos, la capacidad, el poder, y tal vez las agallas, para hacer algo más que bastardear la red con mis textos sin repercusiones...

Rabia, al pensar en aquellos que tienen razones para realmente tener rabia, en aquellos que de una forma u otra han luchado para hacer de lugar en que vivimos algo mejor, en aquellos que han soportado el desprecio de los agachados, aquellos que han tenido que contener su furia contra los cromagnones que no cesan sus burlas contra acciones que ellos son incapaces de tomar por miedo a perder un caparazón donde esconderse cuando la revolución los alcance...

Porque al final, son aquellos los que en verdad sufren el dolor de la legalidad impuesta por los siete en-anos jurídicos, son ellos los que saben que la oscuridad llegará, los que tenían fe en que todo cambiaría, los que no han dejado de luchar, los que estan cansados de ser oprimidos y los que están dispuestos a lo que sea con tal de no permitir que el país deje de ser de 105 millones para ser parte de la colección privada de unos cuantos... ésos que en su dolor ocupan las gráficas de periódicos eunucos que alimentan la sed de circo de las hordas rastreras en que se han convertido los que quieren vivir en paz y de los cerdos que los dominan.

Es por los que piensan en que sólo se está bien si estamos bien todas y todos, por los que mi dolor y mi rabia no son nada...

Al final, yo sólo soy un equilibrista. Creo que el balance encuentra y alcanza a cualquier ser(do) humano. Por eso no me sorprende ver a un hombre pequeño, tan pequeño, huyendo de la gente que lucha por un país grande, tan grande. Ese pequeño que en su patética mente piensa que puede gobernar los próximos seis años... por eso no me preocupa ver a un hombre estupido, tan estupido huyendo de la gente de la cual se burló con sueños de nuevos países por seis años. Por eso no me sorprende ver una nación acuartelada por las ya decenas de cuerpos acéfalos que siguen apareciendo y que parecen ser una sátira representativa del poder y la legalidad presente y futura del país.

Aún falta historia por escribirse en este proceso, en este país. Sin embargo yo ya rescato algo personal de todo esto: he dejado de ser el mismo. Ya no pienso igual que cuando todo inició. Ya no creo que los Medios son Dios, aunque creo que si son monarcas de los destinos de muchos. Ya no creo que la gente es estupida en su totalidad... aunque creo que este creciente grupo social sigue siendo la mitad más uno. Me doy cuenta de que los analfabetas funcionales, funciornarios, crónico degenerativos existentes, rebasan sus características por mucho más de lo que yo imaginaba. Me doy cuenta de que el pueblo en paz no está formado por monos cilindreros, sino por tortugas miedosas, y que aquellos a medio evolucionar son las marionetas en el poder, tras los intereses de los cerdos corportativos (de ahí el término zoociedad). Y lo más importante: me doy cuenta de que si existen motivos para vivir, pues muchos seres estan dispuestos a morir por ellos.

Al final, mi misantrópico alter ego (que se niega desaparecer) sonríe: sabe que si el camino a seguir debe ser guiado por las cucarachas ultraderechistas, es porque hemos de vernos con la mierda hasta el cuello para que, entonces sí, TOD@S en este país despertemos y no volvamos a ver rebajada nuestra dignidad como nación.

Por eso me maravilla la ciclicidad de la historia, por eso sé que no puede haber cambios a la mitad, por eso creo que la civilidad no funciona en casos como éste, por eso sé que un gobierno extremo, que es un problema extremo, sólo puede solucionarse con medidas extremas.

Por eso me sostengo a la Teoría del Fénix: Todo ha de ser reducido a cenizas... sólo de las cenizas se puede renacer...

y este país ha de renacer, debe renacer.

México volverá a la vida...


2 de septiembre de 2006

El México del Odio

(Una vez más les dejo una editorial bastante buena de Jaime Avilés... ya sé que últimamente me ha dado mucho por poner escritos ajenos y que siempre es mejor expresar lo que uno mismo piensa, pero creo que son textos que vale la pena que tengan un poco más de difusión. Este es bastante imparcial y bastance cercano a la realidad de muchos de nosotros desde que todo el conflicto electoral inició...)


Jaime Avilés
Urge una Clínica de Odio


· Material explosivo usado para dominar y destruir a los de abajo
· La propaganda panista inoculó ese veneno en el cuerpo del país
· ¿Poner la otra mejilla? No: entender el fenómeno y superarlo


Desde el Zócalo, a las cuatro de la tarde, empiezo a dictar estas líneas con profundo dolor. Y todo porque anoche propuse la organización de una clínica de odio con excesivo énfasis.

¿Qué es una clínica de odio? No sé cómo definirla, pero trataré de ofrecer algunas ideas. En noviembre de 1999, asistí a la inauguración de un pequeño bar en la colonia Condesa, y desde entonces adquirí la costumbre de pasar por allí dos o tres veces por semana convirtiendo ese establecimiento en uno de mis centros periodísticos de operación. Pero después del 2 de julio, un sábado a medianoche, me dejé caer por ahí y pedí un trago antes de irme a la cama. El encargado del changarro, que me lo sirvió, me dijo: "López ya debería irse a vivir a Venezuela".

"No te insultes a ti mismo hablando como lector de ese pasquín salinista que regalan en la calle. Por lo menos dile López Obrador", le contesté apretando el estómago de furia. "Mejor lárgate y ya no regreses nunca, aquí ya no vamos a dejar entrar a nacos como tú", fue su respuesta y su inapelable sentencia. Por fortuna estaba sobrio.

¿En qué momento se instaló el odio entre nosotros? Hoy en día todo el mundo conoce anécdotas de personas que se liaron a golpes porque una llevaba el moñito tricolor en la solapa o una cartulina pegada al vidrio del coche con una leyenda de "repudio total al fraude de Fecal", en tanto que la otra ostentaba en el vidrio trasero de su vehículo el muñequito de AMLO creado por Hernández, pero adulterado por el vengativo mensaje de: "sonríe, no gané".

El domingo pasado en el Zócalo un camarógrafo mexicano de CNN llegó tarde a la asamblea informativa de las 11 de la mañana y no encontró sitio en la primera fila del palco de prensa. De nada le valieron sus ruegos, nadie le abrió un lugar. Colérico, tuvo que irse hasta atrás y abrió un banquito desplegable para subirse y tener un mejor ángulo de la situación que más tarde sería vista durante 20 segundos cuando mucho en millones de pantallas domésticas del mundo. Desconocedora de su trascendental misión, la gente que estaba detrás de él le pidió que se bajara, a lo que el sujeto respondió gritando: "Ojalá que ya venga la PFP y los mate a todos, y a ver quién los graba, pinches indios".

¿Qué es el odio? ¿Cuál es su fisiología? ¿En qué zona del cerebro se origina, qué tipo de neuronas entran en acción cuando nublan nuestra inteligencia? Estas son preguntas que deben responder los expertos. Lo cierto, sin embargo, es que el odio actúa como una enfermedad, esto es, como un agente que se introduce en nuestro organismo y lo empieza a dañar, a destruir.

El odio aumenta la presión arterial, contribuye al endurecimiento de las arterias, eleva el riesgo de ataques cardiacos, irrita las cuerdas vocales porque nos obliga a alzar la voz sin tener la garganta preparada para ello; afecta nuestros pulmones porque nos cambia súbitamente el ritmo de la respiración, pero, sobre todo, fundamentalmente, golpea en el aparato digestivo.

Cuando el odio nos asalta se nos endurece el estómago, se nos inflama el intestino grueso, lo que se transforma en un padecimiento crónico llamado colitis (no hace falta explicar que ésta sobreviene cuando se hincha cualquiera de los tres segmentos del colon), que llevado a límites extremos pueden desencadenar una apendicitis y si ésta no es atendida a tiempo, un estallido de la víscera con el consiguiente derrame de excrecencias dentro del vientre que ocasiona una septicemia en muchos casos mortal.

Además, el odio altera el apetito, aumentándolo o reduciéndolo y exacerbando el consumo de alcohol y tabaco, entre otras drogas. Sin meternos a ponderar otras cuestiones como diarreas y estreñimientos que igualmente pueden derivarse del hecho mismo de odiar, estamos ante un cuadro de signos y síntomas que desde luego constituyen una enfermedad.

La herramienta del PAN

A falta de carisma personal, oferta política atractiva o capacidad para generar esperanzas entre el pueblo, el candidato presidencial de la derecha entró a la contienda esgrimiendo la herramienta del odio como recurso supremo. En un acto de irresponsabilidad que lo descalifica por completo para ejercer cualquier cargo de elección popular, Felipe Calderón trajo desde las catacumbas españolas del franquismo a un especialista en odio llamado Antonio Solá. Este le vendió la receta al Partido Acción Nacional, a las televisoras, a los empresarios y al "gobierno" de Vicente Fox. Todos contribuyeron a desplegar con ilimitados recursos la asombrosa campaña propagandística que inoculó el veneno del odio en este país.

Ahora, millones de mexicanos estamos enfermos de odio, odiamos y somos odiados, y no estamos reflexionando con la suficiente seriedad al respecto. Yo odio, tú odias, él odia, nosotros odiamos, ustedes odian, y en uno y otro bandos de la confrontación política todos percibimos por igual que ellos nos odian.

¿Yo me odio, tú te odias, él se odia? Sí, nosotros nos odiamos, nos obligaron a odiarnos, tuvieron la habilidad de dividirnos sin importarles que fuéramos ciudadanos independientes o militantes de cualquier partido político, se colocaron por encima de nosotros para dominarnos a placer.

Hay quienes todavía no se dan cuenta del material explosivo que están manejando. Uno de ellos, faltaba más, es Calderón. La frase que a últimas fechas más le gusta pronunciar en público dice: "Gané, pésele a quien le pese, y duélale a quien le duela". Pero ayer se superó a sí mismo innovando lo siguiente: "Gané voto por voto y casilla por casilla". Eso es una provocación que no puede venir de nadie, pero mucho menos de él. ¿De quiénes se está burlando y en nombre de quiénes lo hace y para qué?

Nada más lejos de estas notas que la intención de poner o llamar a poner la otra mejilla para iniciar una reconciliación nacional. Lo que se necesita es otra cosa: una clínica de odio, el concurso de un conjunto de especialistas en diversos dolores del cuerpo y del alma que nos enseñen y ayuden a sacar el odio de nuestro organismo, a impedir que ese veneno siga siendo usado por los de arriba para dominar y destruir a los de abajo. Hay que hacerlo, y pronto. Anoche por ejemplo, en una concurrida taberna donde había gente de cine, de prensa y de la vida universitaria, el ruido de las voces y los vasos se mezclaba con el estruendo de las fichas de dominó y las carcajadas de quienes se la estaban pasando de pelos. Pero el tema de la política estaba presente en todas las conversaciones.

Un mesero, joven y simpático, que vive muy lejos de ese lugar y que votó por Andrés Manuel ahora lo odia porque debido al plantón de Reforma todo el dinero que gana lo gasta en el taxi que lo lleva a su casa en lugar del pesero que tomaba antes. Cuando una muchacha le pagó con su tarjeta de débito y el uniformado fue a la caja a plancharla, y regresó con la mala noticia de que no tenía dinero, se la aventó a su clienta con un gesto despótico y le dijo: "Que te la llene López Obrador". Y poco faltó para que los acompañantes de la joven le sacaran los ojos por el insulto.

En otra mesa un grupo de estudiantes comentaba que había sido todo un éxito el concierto del miércoles en el estadio de beisbol de la UNAM, donde los asistentes, que en el mejor momento llegaron a ser 15 mil, reunieron media tonelada de productos para el centro de acopio del campamento en Reforma, y criticaron la postura del secretario de rectoría, José Narro, quien trató de impedir la realización del evento. Mientras ellos hablaban de eso, el conflicto entre la muchacha de la tarjeta y el mesero furibundo seguía subiendo de tono y luego se apagó, lo que por mi parte me hizo pensar en el asunto de la clínica de odio y al ver a un querido amigo sentado con otros dos a tres pasos de mí fui a saludarlo y le expuse la idea. "Creo que tenemos que empezar a trabajar el problema del odio con mucha seriedad", le dije, y agregué indebida, innecesariamente: "Pero lo que no podemos hacer es olvidar la responsabilidad social de Calderón y los panistas que metieron el odio entre nosotros". No lo hubiera dicho.

Uno de los amigos de mi amigo me volteó a ver con ojos de fuego y me fulminó con estas palabras: "Ahora nomás falta que también acusen a Calderón de eso, van a decir que el odio empezó con los espots, no nos hagamos pendejos, lo empezaron ustedes". Y en ese instante el odio se apoderó de mí y cerrando el puño comencé a golpear la mesa gritando una por una algunas de las propuestas más atractivas de la campaña electoral de López Obrador: "¿Sembrar 3 millones de cedros genera odio? ¿Construir un tren bala del DF a las fronteras produce odio? ¿Pagarle un salario social a todos los ancianos genera odio?" El estruendo provocado por el énfasis de las palabras hizo que la gente de las mesas vecinas se pusiera de pie y que mi amigo se enfrascara en una horripilante discusión a gritos con el que acababa de recibir mi filípica. Yo sólo alcanzaba a escuchar a mi amigo que decía: "¿Sabes quién es él, sabes quién es él?" Media hora después, apaciguados los ánimos, mi amigo nos presentó diciendo mi nombre y el del otro sujeto, y éste a boca de jarro me contó una anécdota alucinante: "En 1982, tú eras candidato a diputado, luchabas por la legalización de la mariguana y organizaste una tocada de rock en la colonia San Simón, pero la delegación quitó la luz para sabotearte y una persona te ofreció conectar un cable de 50 metros hasta el enchufe de su casa. Esa persona era yo".

Incluso al calor de la lucha contra el golpe de Estado y el fraude electoral, urge una clínica de odio antes que sea demasiado tarde.