15 de septiembre de 2010

El Equilibrista: Despicable Me

Hace algunos años, cuando la crisis no había invadido mi economía personal de forma tan grosera como lo hace con millones y millones en este país, podía darme el lujo de comprarme de vez en cuando algún álbum de música a ciegas. De esa manera conocí a un número significativo de bandas que me ayudaron a formar un buen y versátil acervo...

Entre aquellos mini saltos de fe melómanos, conocí a un banda llamada ENCHANT que toca un rock progresivo de manufactura bastante buena. Sin tener mayor referente de ellos, me hice del disco "Blink of an Eye". Recuerdo que me gustó bastante la banda como para volver a comprar algo más (un DVD bastante recomendable por cierto). Lo que realmente me conquistó de esa banda, fue el último track de ese disco titulado simplemente "Despicable".

Algo tenía esa canción. Su estructura, su letra, la voz de Ted Leonard... además de que encuentro que hay palabras cuyo sonido simplemente es hermoso. Para mí, la palabra "Despicable" suena así, fuerte, elegante, bella... alejada totalmente de su connotación y su significado.

Enchant no es una banda muy profunda en sus liricas (no más que la elaboración común de la temática del Prog Rock) pero la letra de "Despicable" tenía un profundo impacto en mi persona. La historia de un hombre que se ha convertido en padre y que se promete no cometer los mismos errores que su padre cometió con él.

En la infinita fortuna y sabiduría del universo, no: yo No estoy ni remotamente cercano a ser padre. No quiero. Nunca lo he querido... y la relación con mi padre, si bien no es ejemplar, está lejos de ser uno de esos casos extremos y escabrosos que uno suele escuchar todos los días.

Lo cierto, es que siento que aun tengo muchos pendientes paternos y que me hacen voltear la pasado, analizar aquellos días que ya se pierden en mi memorita y tratar de entender que carajos pasaba en mi ambiente, qué papel tenía mi vida mi familia mi padre y mi diminuto universo... no voy a ventilar online mi dinámica familiar pero el hecho es que llegó un momento en que mi vida y la de mi padre estaban en caminos encontrados... la admiración que tengo por mi padre no va a cambiar, pero definitivamente hay cosas en nuestro papel cultural consanguíneo que hubiera querido que fueran diferentes.

Sería un tanto burdo apuntar que la infranqueable negación que tengo a ser padre se deba exclusivamente a ello. Tal vez tenga que ver, pero en defensa del viejo, he de decir que NO conozco un sólo hombre que sea un buen padre.

Pero nada de esto es realmente el punto... al final, en menos de una semana me he dado cuenta de que aquello de lo que uno llega guardar tanto resentimiento no es nada más que un fiel reflejo de lo que te estás convirtiendo. es el viejo cuento de el hombre que huye de un jinete que lo acosa, para al final descubrir que su perseguidor es él mismo. Pasamos tanto tiempo renegando de nuestro destino, de nuestro legado o de nuestros propios defectos, que al final del día dejamos que éstos opaquen todo lo bueno que nuestra idiosincrasia conlleva.

Bastan un par de golpes directos, como el que aquel ser que se convirtió en el detonante de tu recién adoptada fe en el futuro te diga por enésima vez que no eres apto para figurar en SU mañana... como el que de repente, ante la arrogancia y aculturación de las nuevas generaciones, te encuentres ahí, rodeado de tu núcleo, y finalmente te des cuenta que la culpa de tus miedos del pasado y del futuro no es el despicable man, porque no es una característica de su ser, sino una posición...

y entonces, el día de hoy, el hombre despreciable eres tú.


¿Qué pasa entonces si aquello que has evitado en vano ser a toda costa resulta no ser tan malo? No es que de repente te hayas resignado a tu innegable destino, es simplemente que el miedo a la repetición te cegó lo suficiente para ver que ser un "hombre despreciable" tiene virtudes, y que llegará el momento en que no tengas más que cumplir con ese sino.


Tal vez lo merezcas, tal vez no... Pero incluso el hombre despreciable, a pesar de su nueva posición de odio y de rechazo, a pesar de sus sueños convertidos en tristeza y oscuridad, no puede evitar pensar en el futuro.


"Don't ask you to see me but for what I am..."